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13/12/15

¡Enfádate! La ira no expresada daña la salud [13-12-15]


¡Enfádate! La ira no expresada daña la salud

Si la ira que provocan determinadas experiencias personales o hechos externos no se expresa, puede ser perjudicial para la salud cardiovascular, especialmente de las mujeres. Es la conclusión a la que han llegado investigadores del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la Universidad de Educación a Distancia (UNED).

El trabajo, publicado en el último número de la revista Psicothema, analiza de qué forma afecta la ira a la población femenina. Para ello, las autoras del estudio diferenciaron entre tres tipos de ira: interiorizada, exteriorizada y controlada. La población estudiada estaba formada por 327 mujeres con una edad media de 35,4 años. El 63% de ellas trabajaba; el 22% eran estudiantes; el 12%, amas de casa y el 3% restante estaba sin empleo.

La investigación revela que, comparando la ira manifestada con la interiorizada, es preferible expresarla puesto que, aunque se asocie con mayores niveles de presión sanguínea, de frecuencia cardíaca y una mayor secreción de adrenalina (entre otras reacciones fisiológicas), la recuperación hasta los niveles normales es más rápida que si se reprime. “La represión de la ira hace que esos sentimientos perduren durante mucho más tiempo por lo que, aunque las reacciones no alcancen la misma intensidad, su duración se prolonga, con sus correspondientes alteraciones fisiológicas”, indica Ana M. Pérez-García, coautora del trabajo. Esta expresión del enojo tiene unos límites puesto que “verbalizar la ira no significa caer en actos agresivos o violentos”, añade la investigadora. Según los expertos, lo preferible desde el punto de vista de la salud cardiovascular es controlar el enfado y llevarlo a expresiones emocionales más favorables.

La existencia de la ira es inevitable porque actúa como respuesta natural de adaptación del ser humano a las amenazas. Sin embargo, a pesar de que sea un estado emocional inherente a hombres y mujeres, existen casos en los que la ira no sigue los parámetros “normales” y supone un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares. “Lo malo no es enfadarse ante un motivo importante para el individuo o frente a situaciones donde la mayoría de las personas reaccionarían de forma similar”, declara Pérez-García. “El problema está cuando uno se enoja demasiado y ante demasiadas cosas, especialmente si la mayor parte de las personas, ante esos mismos hechos, no muestra ira o no con tanta intensidad”, añade.

Para mitigar su aparición, los investigadores recomiendan reevaluar positivamente el problema, recurrir al sentido del humor, distraerse, y hacer ejercicio físico. Y, ante los indicios de tensión, tomarse unos segundos y respirar profundamente.

28/7/15

Un estudio muestra que la ira también tiene una finalidad 28-07-2015


Un estudio muestra que la ira también tiene una finalidad

Lo que las personas sienten en un momento dado podría ser clave para lo que esperan conseguir con una tarea

A las personas les gusta descargar sus emociones en la tarea que tienen a mano y esto puede ayudarlas a tener éxito, aún si las emociones no son placenteras, según plantea un informe reciente.

Los individuos se sienten motivados a aumentar su nivel de ira, por ejemplo, cuando esperan completar una tarea de confrontación en la que la ira podría realzar el rendimiento, de acuerdo con un estudio publicado en la edición de abril de Psychological Science. Y alcanzar ese estado mental parece ayudar.

Psicólogos de la Universidad de Stanford y del Boston College pidieron a los participantes del estudio que usaran un videojuego de confrontación (un videojuego de acción en primera persona en el que el objetivo primordial era acabar con los enemigos) u otro no de confrontación (un juego en el que los jugadores guían a una camarera en la atención a los clientes). Los participantes del estudio luego calificaron el nivel al que deseaban involucrarse en diferentes actividades antes de usar el videojuego.

Los participantes preferían las actividades que los sacaban de sus casillas (como escuchar música que indujera a la ira, recordar eventos del pasado en los que estuvieron enojados) cuando planeaban realizar una tarea de confrontación, hallaron los investigadores. Por el contrario, los participantes preferían actividades más placenteras cuando esperaban hacer una tarea que no fuera de confrontación.

Los participantes enojados se desempeñaron mejor que los del otro grupo en el videojuego de confrontación en el que aniquilaban a soldados enemigos. Sin embargo, no lo hicieron mejor que el otro grupo cuando usaron el videojuego que no era de confrontación, el de atención a clientes.

"Estos hallazgos", escribieron los autores", demuestran que lo que las personas prefieren sentir en cualquier momento dado podría depender, en parte, de lo que puedan conseguir con ello".