Articulos medicos, sicologicos para ayudarte a crecer como persona
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8/5/18
La autoayuda,una realidad en la actualidad que muchos se niegan a aceptar [8-5-18]
La autoayuda,una realidad en la actualidad que muchos se niegan a aceptar
La autoayuda una especie de psicología casera cada vez más en auge en la actualidad
La mayoría de las personas, cuando se les nombra la palabra autoayuda reaccionan como si eso no fuera con ellas, como si fuera algo para personas incultas, que no fueran capaces de salir para adelante por ellas mismas.
Es lo mismo que pasaba antiguamente cuando esta palabra no se pronunciaba tanto pues parece no existir, cuando hablabas con un amigo que tenía problemas o tu contabas los tuyos y alguien decía, que deberías ir a un psicólogo, eso era tomado como si te hubieran nombrado al diablo, como si estuvieran diciendo que directamente que estás loco, enfermo de la cabeza, y desde luego puedo decir que nada que ver con todo eso.
Hoy quiero romper una lanza en favor de la autoayuda, pues en realidad, ¿Quién no agradece un poco de ayuda cuando se siente perdido, o alguien que te indique cual es la mejor solución para que te sientas mejor mientras pasas el mal trago?
Lo cierto es que aunque la mayoría de la gente rachada en público haber leído algún libro de autoayuda o visitado algún blog en internet lo cierto es que hay autores del tema que son multimillonarios como pueden ser Wayne W.Dyer, Louis L. Hay o libros archiconocidos y con millones de ventas como puede ser El Secreto, El monje que vendió su Ferrari o el ya legendario y creo que uno de los pioneros en este tema Tus zonas erróneas.
Estos libros, estos autores y otros muchos tiene fama mundial porque son seguimos y leídos por millones de personas sin embargo cuando alguien habla de ese tema en público siempre surgen reticencias sobre el tema y personas que se niegan a aceptar que tengan alguna utilidad emocionalmente.
¿Por qué no reconocer que no somos perfectos, y que muchas veces nos sentimos tan mal que recurrimos a este tipo de ayuda? Cada vez ,eso también es cierto que hay más personas que se van abriendo al tema con más naturalidad, incluso ya existen también blogs que en menor intensidad se llenan de frases positivas que te ayudan con solo leerlas , al menos a sentirte un poquito mejor, como por ejemplo el conocido especialmente es España y Estados unidos Mirando al frente ,motivación 1 un blog que se compone simplemente de una recopilación de frases positivos y vídeos que te ayudan a sentirte un poco mejor, y a valorarte más a ti mismo .
La autoayuda es un hecho en los tiempos que vivimos, ¿Por qué no dejar que nos eche una mano?
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autoayuda
26/11/17
Consejos para que nunca más digas “no puedo” y logres objetivos [26-11-17]
Consejos para que nunca más digas “no puedo” y logres objetivos
Aprender a desarrollar una actitud positiva y fomentar la autoconfianza son sólo dos de los pilares sobre los que se sustenta una vida exitosa. Dos especialistas dieron a Infobae.com pautas para alcanzar metas. Cómo ayuda la terapia cuando el cambio no llega
“Quiero tener una pareja……quiero conseguir un mejor trabajo…quiero tener más dinero…quiero relacionarme bien con mi jefe…pero…no puedo…no puedo…no puedo…”. ¿Quién no se siente identificado con alguna de ésas situaciones?
Es que la lista de cosas que quisiéramos podría ser infinita. Y cuántas veces terminamos diciendo que no podemos lograr aquello que tanto queremos y como conclusión, obviamente, no lo obtenemos. La palabra “no puedo” aparece con mayor facilidad en el discurso. Nuestra mente se vuelve enemiga, tenemos pensamientos negativos y, por lo tanto, atraemos esto a nuestras vidas.
Para obtener lo que queremos hay que empezar con la actitud mental correcta. En principio tener confianza en uno mismo.
Es importante desarrollar una “actitud positiva” que tiene que ver con comenzar a pensar que voy a lograr aquello que quiero.
La mente es una de las herramientas más poderosas del ser humano. Mente es sinónimo de vida inteligente, de conciencia humana. Desarrollar nuestra capacidad para crecer y obtener una vida plena y eficaz es eje fundamental de la mente.
Partimos de la idea que “nos convertimos en lo que pensamos”. Así, si pensamos positivamente obtendremos buenos resultados pero muchas veces nuestros diálogos internos, las cosas que nos decimos a nosotros mismos nos crean las trabas y producen resultados negativos. Lo que pensás se expande en la vida, atrayendo muchas veces justamente lo contrario a lo que deseamos.
Algunas sugerencias para lograr lo que queremos pueden ser:
• Para transformar nuestros pensamientos debemos entrenar nuestra imaginación. Aprender a visualizarse con el propósito cumplido
• “Creer para ver”, cuántas veces nos enseñaron lo contrario (ver para creer)
• Pensar positivamente que tengo el recurso para obtener lo que quiero
• Evitar la queja sobre aquellas cosas que no son como esperamos
• Pensar hacia el futuro. No nos sirve pensar en situaciones que fracasaron
• Todo pensamiento que nos haga retroceder es un impedimento para que se manifieste lo que deseamos crear. Para esto es importante cerrar los asuntos inconclusos del pasado
• Pensar desde nuestra autonomía y no en función de las expectativas familiares y otras personas, si nuestros pensamientos se centran en lo que los demás esperan de nosotros, aunque no nos gusten esas expectativas, actuaremos según lo que quieren y esperan de nosotros, atrayéndolo
• Para lograr lo que deseamos es necesario que decidamos cambiar nuestra forma de pensar, poner límites a nuestros pensamientos negativos y nos centremos en lo que nos proponemos crear y atraer a nuestra vida. Tenemos que tomar el compromiso de no poner energía mental a lo que los demás piensan de nosotros
• Repetir mantras positivos
• Cambiar los “no puedo” por los “no quiero”, esto nos reafirma poder sobre nosotros mismos, siempre esta la posibilidad de cambio
El rol de la terapia cuando el cambio no llega
La psicoterapia es una potente herramienta de cambio. Son muchas las personas que tomaron conciencia de sus problemas y sienten que no pueden cambiar. No saben qué hacer o cómo hacer. Se sienten desvastados o frustrados, ante la imposibilidad de lograr lo que se proponen en la vida.
El objetivo de la terapia es lograr cambios, equilibrio en la mente y armonía en el cuerpo, las emociones y el espíritu.
El primer acercamiento hacia el cambio es decidir hacer terapia, al tomar la decisión ya estamos convencidos de que queremos cambiar y queremos lograrlo.
Al comienzo, las personas muchas veces ofrecen resistencia a cambiar tantos aspectos de sí mismo como pudiera parecer cuando expresan su situación. Si así fuera, ya habrían cambiado. Realmente una parte suya quiere cambiar y otra parte no, e incluso, se resistirá con mayor o menor conciencia al cambio.
Muchos dicen:”Tropiezo siempre con la misma piedra”. Cuántas veces sentimos esto a la hora de cambiar, y porque sucede? porque estamos acostumbrados desde que nacimos a reaccionar frente a un determinado estimulo de una manera y por ende nos encontramos repitiendo una y otra vez un mismo patrón de comportamiento. Si alguien nos avisara, no dudaríamos en evitarla.
El problema, al final, se reduce a que no nos damos cuenta de los obstáculos hasta que sufrimos sus consecuencias negativas. Este es uno de los puntos en donde reside la ayuda que ofrece la terapia. Por eso podemos decir que el terapeuta es un avisador de obstáculos, un entrenador del darse cuenta.
Y por otro lado, nos ayuda a generar nuevas conductas para generar diferentes resultados y de esta forma lograr aquellos objetivos o metas que queremos.
En todo cambio hay que tener en cuenta dos aspectos: el plano racional, que está vinculado con el hemisferio izquierdo y que reside en darnos cuenta del para qué, el cómo y el por qué nos pasa lo que nos pasa y paralelamente el cambio emocional, vinculado al hemisferio derecho, que tiene que ver con el cambio del sentido que para nosotros tienen los hechos y del significado que le damos dentro de nuestra historia.
Esto es muy importante porque generalmente cuando las personas se sienten que no pueden cambiar es porque hay cambio racional sin cambio emocional y esto es lo que provoca que las personas repitan una y otra vez la misma conducta.
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autoayuda
9/11/17
22/9/17
El arte de no enfermarse [22-9-17]
Si no te quieres enfermar...
Habla de tus sentimientos.
Emociones y sentimientos que son escondidos, reprimidos, terminan en enfermedades como: gastritis, úlcera, dolores lumbares, dolor en la columna.
Con el tiempo, la represión de los sentimientos degenera hasta el cáncer.
Entonces, vamos a sincerar, confidenciar, compartir nuestra intimidad, nuestros “secretos”, ¡nuestros errores!...
El diálogo, el hablar, la palabra, ¡es un poderoso remedio y una excelente terapia!
Si no te quieres enfermar...
Toma decisiones.
La persona indecisa permanece en duda, en la ansiedad, en la angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones, agresiones.
La historia humana es hecha de decisiones.
Para decidir es preciso saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar otros.
Las personas indecisas son víctimas de dolencias nerviosas, gástricas y problemas de la piel.
Si no te quieres enfermar...
Busca soluciones.
Personas negativas no consiguen soluciones y aumentan los problemas.
Prefieren la lamentación, la murmuración, el pesimismo. Mejor es encender un fósforo que lamentar la oscuridad.
Una abeja es pequeña, pero produce lo más dulce que existe.
Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad.
Si no te quieres enfermar...
No vivas de apariencias.
Quien esconde la realidad: finge, hace poses, quiere siempre dar la impresión de estar bien, quiere mostrarse perfecto, bonachón, etc., está acumulando toneladas de peso...
Es una estatua de bronce con pies de barro.
Nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Son personas con mucho barniz y poca raíz.
Su destino es la farmacia, el hospital, el dolor.
Si no te quieres enfermar...
Acéptate.
El rechazo de sí mismo, la ausencia de autoestima, hace que nos volvamos ajenos de nosotros mismos.
Ser uno mismo es el núcleo de una vida saludable.
Quienes no se aceptan a sí mismos, son envidiosos, celosos, imitadores, destructivos.
Aceptarse, aceptar ser aceptado, aceptar las críticas, es sabiduría, buen sentido y terapia.
Si no te quieres enfermar...
Confía.
Quien no confía, no se comunica, no se abre, no se relaciona, no crea relaciones estables y profundas, no sabe hacer amistades verdaderas.
Sin confianza, no hay relaciones humanas.
La desconfianza es falta de fe en sí, en los otros y en Dios.
Si no te quieres enfermar...
No vivas siempre triste.
El buen humor, la risa, el reposo, la alegría, recuperan la salud y traen larga vida.
La persona alegre tiene el don de alegrar el ambiente donde vive.
“El buen humor nos salva de las manos del doctor”.
La alegría es salud y terapia.
Sé feliz, sonríe, ama y disfruta de la naturaleza, del sol, de la lluvia, del viento, de la luz de las estrellas y de la luna; en una palabra, vive...
Autor: Dr. Dráuzio Varella
19/3/17
El 'síndrome de las ventanas' [19-3-17]
El 'síndrome de las ventanas'
El sistema operativo que utilizamos la mayoría es el denominado Windows. Si la marca se hubiese registrado en castellano diríamos: yo utilizo el Ventanas, ¿y tú? El nombre escogido por Microsoft tiene su razón de ser. Este sistema fue concebido para que el usuario pudiera tener activas varias ventanas a la vez. Cada una de ellas constituye un canal de comunicación a través del cual una persona desarrolla una tarea determinada. Hay personas que mantienen abiertas más de veinte al mismo tiempo. Basta con accionar un solo botón para saltar de una tarea a otra: el usuario graba un fichero, contesta un correo electrónico, avanza en un texto a medias, abre un e-mail entrante, lo reenvía, visualiza un vídeo, luego imprime una fotografía, minimiza esa ventana y se va a una hoja de cálculo para proseguir con ciertas operaciones...
Este modo de enfrentarse al trabajo se ha ido extendiendo al mundo real. Cuando un joven se comunica, lo hace con diversas personas y a través de distintos canales al mismo tiempo. Desde su ordenador chatea en dos o tres ventanas distintas con diferentes grupos de personas; tiene abiertos dos blogs; contesta un sms en su móvil, comiéndose letras para comprimir el espacio del mensaje, y todo ello mientras juega con la Play y dialoga a voces con su madre desde la habitación contigua.
El sistema de ventanas abiertas simul-táneamente ha provocado un cambio formidable en las habilidades personales. Se ha desarrollado, sobre todo entre los más jóvenes, una inaudita velocidad para cambiar de asunto. Se aumenta la adaptabilidad y capacidad de descodificar en pocos segundos los estímulos recibidos. Procesamos y reaccionamos ante la información a mayor velocidad. También ha mejorado la posibilidad de avanzar varias tareas en paralelo, la denominada multitarea (multitasking), una especie de pluriempleo de las neuronas. Asistimos a lo que podría denominarse horizontalización de la concentración. Es decir, abarcamos muchos más frentes.
Pero no hay mejora que no suponga una renuncia. "Quien mucho abarca, poco aprieta", dice el refranero. La tendencia a abrir más y más frentes simultáneos desemboca en una reducción de la capacidad de concentración. Más amplitud supone menos profundidad. Se pasa por la información de puntillas, quedándonos con lo esencial, sin ir a la esencia y causas primeras de las cosas.
La multitarea ha traído el denominado síndrome de las ventanas, que debe su nombre a las ventanas de Windows. Un síndrome que provoca ansiedad por abrir el máximo de canales de comunicación o áreas de trabajo posibles. Inconscientemente buscamos pasar menos tiempo en una tarea determinada y, si es posible, aumentar el número de frentes abiertos. Desacostumbrados a profundizar, buscamos sentirnos útiles aumentando el número de temas que abordamos de forma somera y superficial. Una persona ante un ordenador con una sola ventana abierta tiene la sensación de que está siendo poco eficiente, de que le faltan estímulos, de que permanece ociosa.
Investigaciones recientes han demostrado que la multitarea tiene un límite. Neurólogos, psicólogos y profesores de escuelas de negocios norteamericanas sugieren que deberíamos controlar el número de tareas que atendemos en paralelo. Jonathan B. Spira, analista jefe de Basex, una empresa de investigación sobre prácticas empresariales, estimó que en Estados Unidos el coste de las interrupciones debidas a la multitarea rondaba los 650.000 millones de dólares al año. Un coste calculado a través de la pérdida de productividad que supone el cambio constante de frentes a los que se presta atención.
Los síntomas del síndrome de las ventanas son muy similares a los de los niños con déficit de atención. Recientemente se ha hablado mucho sobre el aumento de niños con síntomas de hiperactividad. Educadores y profesores denuncian que la capacidad de concentración de los jóvenes alcanza niveles inferiores a los exigidos en los planes de estudios. La semana pasada, un profesor de instituto me comentó que encontraba problemas para lograr la concentración de sus alumnos. Todavía más sangrante es el caso de una madre cuyo hijo preparaba un examen, pero no lograba concentrarse. El problema, me decía, era que deseaba concentrarse, pero no sabía cómo hacerlo. Su mente había perdido el hábito. No hay más hiperactivos, sino más jóvenes normales con efectos secundarios debidos al síndrome de las ventanas.
La importancia de concentrarse no puede ser subestimada. En el año 2005 se realizó en Cuba una prueba científica con dos muestras de deportistas. Se midió previamente su capacidad de concentración según la técnica de los anillos de Landford. Los resultados demostraron empíricamente que los deportistas con mayor capacidad de concentración lograban mejores resultados en las competiciones.
Sin duda, el día de mañana, la capacidad de concentración de una persona será un factor de éxito, algo que marcará la diferencia. No es de extrañar que, ante esta realidad, estén apareciendo nuevos conceptos de academias para enseñar y ejercitar la concentración mediante juegos y aplicaciones de las matemáticas.
Capacidad de concentración
Algunos consejos para desarrollar la capacidad de concentración: fomentar lectura de libros (no de textos comprimidos en pantallas) y marcar con una señal las frases que han sido comprendidas (no pasar a la siguiente si la anterior no está marcada, para evitar leer entre líneas y saltar frases reteniendo sólo algunas partes del texto). Es importante obligarse a un mínimo de tiempo diario de trabajo en una sola tarea, aislándose de otros estímulos externos. En ese sentido, más que estudiar ocho horas seguidas es preferible hacerlo en bloques de veinte minutos con descansos de cinco, para recuperar la capacidad de atención.
Fernando Trías de Bes es profesor de Esade, conferenciante y escritor.
El sistema operativo que utilizamos la mayoría es el denominado Windows. Si la marca se hubiese registrado en castellano diríamos: yo utilizo el Ventanas, ¿y tú? El nombre escogido por Microsoft tiene su razón de ser. Este sistema fue concebido para que el usuario pudiera tener activas varias ventanas a la vez. Cada una de ellas constituye un canal de comunicación a través del cual una persona desarrolla una tarea determinada. Hay personas que mantienen abiertas más de veinte al mismo tiempo. Basta con accionar un solo botón para saltar de una tarea a otra: el usuario graba un fichero, contesta un correo electrónico, avanza en un texto a medias, abre un e-mail entrante, lo reenvía, visualiza un vídeo, luego imprime una fotografía, minimiza esa ventana y se va a una hoja de cálculo para proseguir con ciertas operaciones...
Este modo de enfrentarse al trabajo se ha ido extendiendo al mundo real. Cuando un joven se comunica, lo hace con diversas personas y a través de distintos canales al mismo tiempo. Desde su ordenador chatea en dos o tres ventanas distintas con diferentes grupos de personas; tiene abiertos dos blogs; contesta un sms en su móvil, comiéndose letras para comprimir el espacio del mensaje, y todo ello mientras juega con la Play y dialoga a voces con su madre desde la habitación contigua.
El sistema de ventanas abiertas simul-táneamente ha provocado un cambio formidable en las habilidades personales. Se ha desarrollado, sobre todo entre los más jóvenes, una inaudita velocidad para cambiar de asunto. Se aumenta la adaptabilidad y capacidad de descodificar en pocos segundos los estímulos recibidos. Procesamos y reaccionamos ante la información a mayor velocidad. También ha mejorado la posibilidad de avanzar varias tareas en paralelo, la denominada multitarea (multitasking), una especie de pluriempleo de las neuronas. Asistimos a lo que podría denominarse horizontalización de la concentración. Es decir, abarcamos muchos más frentes.
Pero no hay mejora que no suponga una renuncia. "Quien mucho abarca, poco aprieta", dice el refranero. La tendencia a abrir más y más frentes simultáneos desemboca en una reducción de la capacidad de concentración. Más amplitud supone menos profundidad. Se pasa por la información de puntillas, quedándonos con lo esencial, sin ir a la esencia y causas primeras de las cosas.
La multitarea ha traído el denominado síndrome de las ventanas, que debe su nombre a las ventanas de Windows. Un síndrome que provoca ansiedad por abrir el máximo de canales de comunicación o áreas de trabajo posibles. Inconscientemente buscamos pasar menos tiempo en una tarea determinada y, si es posible, aumentar el número de frentes abiertos. Desacostumbrados a profundizar, buscamos sentirnos útiles aumentando el número de temas que abordamos de forma somera y superficial. Una persona ante un ordenador con una sola ventana abierta tiene la sensación de que está siendo poco eficiente, de que le faltan estímulos, de que permanece ociosa.
Investigaciones recientes han demostrado que la multitarea tiene un límite. Neurólogos, psicólogos y profesores de escuelas de negocios norteamericanas sugieren que deberíamos controlar el número de tareas que atendemos en paralelo. Jonathan B. Spira, analista jefe de Basex, una empresa de investigación sobre prácticas empresariales, estimó que en Estados Unidos el coste de las interrupciones debidas a la multitarea rondaba los 650.000 millones de dólares al año. Un coste calculado a través de la pérdida de productividad que supone el cambio constante de frentes a los que se presta atención.
Los síntomas del síndrome de las ventanas son muy similares a los de los niños con déficit de atención. Recientemente se ha hablado mucho sobre el aumento de niños con síntomas de hiperactividad. Educadores y profesores denuncian que la capacidad de concentración de los jóvenes alcanza niveles inferiores a los exigidos en los planes de estudios. La semana pasada, un profesor de instituto me comentó que encontraba problemas para lograr la concentración de sus alumnos. Todavía más sangrante es el caso de una madre cuyo hijo preparaba un examen, pero no lograba concentrarse. El problema, me decía, era que deseaba concentrarse, pero no sabía cómo hacerlo. Su mente había perdido el hábito. No hay más hiperactivos, sino más jóvenes normales con efectos secundarios debidos al síndrome de las ventanas.
La importancia de concentrarse no puede ser subestimada. En el año 2005 se realizó en Cuba una prueba científica con dos muestras de deportistas. Se midió previamente su capacidad de concentración según la técnica de los anillos de Landford. Los resultados demostraron empíricamente que los deportistas con mayor capacidad de concentración lograban mejores resultados en las competiciones.
Sin duda, el día de mañana, la capacidad de concentración de una persona será un factor de éxito, algo que marcará la diferencia. No es de extrañar que, ante esta realidad, estén apareciendo nuevos conceptos de academias para enseñar y ejercitar la concentración mediante juegos y aplicaciones de las matemáticas.
Capacidad de concentración
Algunos consejos para desarrollar la capacidad de concentración: fomentar lectura de libros (no de textos comprimidos en pantallas) y marcar con una señal las frases que han sido comprendidas (no pasar a la siguiente si la anterior no está marcada, para evitar leer entre líneas y saltar frases reteniendo sólo algunas partes del texto). Es importante obligarse a un mínimo de tiempo diario de trabajo en una sola tarea, aislándose de otros estímulos externos. En ese sentido, más que estudiar ocho horas seguidas es preferible hacerlo en bloques de veinte minutos con descansos de cinco, para recuperar la capacidad de atención.
Fernando Trías de Bes es profesor de Esade, conferenciante y escritor.
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22/1/17
Siete frases para mejorar la comunicación en la familia [22-1-17]
Siete frases para mejorar la comunicación en la familia
- Te amo: Ningún ser humano puede sentirse realmente feliz hasta escuchar que alguien le diga "te amo". Atrévete a decirlo a la otra persona, a tu cónyuge, a tus padres, a tus hermanos, a tus hijos, si es que nunca lo has hecho, haz la prueba y verás el resultado.
- ¡Te admiro!: En la familia, cada miembro tiene alguna cualidad o habilidad que merece reconocimiento. Todos, en algún momento, sentimos la necesidad de que se nos reconozca algún logro o meta alcanzada. ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste esto a alguien?
- ¡Gracias!: Una necesidad básica del ser humano es la de ser apreciado. No hay mejor forma de decir a una persona que es importante lo que hace por nosotros, que expresarle un "¡gracias!", no en forma mecánica sino con pleno calor humano.
- Perdóname, me equivoqué... Decir esto no es tan fácil, sin embargo, cuando cometas un error que ofenda o perjudique a otras personas, aprende a decir con madurez: "perdóname, me equivoqué".
- Ayúdame, te necesito: Cuando no podemos o no queremos admitir o expresar nuestra fragilidad o necesidad de otros, estamos en un grave problema. No te reprimas. ¡pide ayuda!, que también son muy importantes las palabras.
- ¡Te escucho... háblame de ti! ¿Cuántas veces le has dicho a algún miembro de tu familia: "a ver háblame, qué te pasa?". Tal vez muchos problemas y mal entendidos se resolverían si tan solo escuchásemos lo que nos tratan de decir.
- Eres especial!!! Es importante hacerles saber a tus seres queridos cuanto ellos significan para ti.
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17/1/17
Propuesta: Un mundo libre de quejas - WILL BOWEN [17-1-17]
Propuesta: Un mundo libre de quejas - WILL BOWEN
Te propongo un reto de 21 días.
Se trata de una propuesta que -de lograrlo -transformaria nuestra vida y le otorgaria mejor calidad.
Tendríamos mejor salud, menos enfermedades, mejor ánimo, menos dolores, más autoestima, relaciones más satisfactorias: seríamos personas más felices, serenas, autosatisechas.
No consiste en una dieta o dejar de fumar. Si alcanzamos el objetivo, nuestra vida cambiara.
Seis millones de personas en el mundo ya lo han logrado, aunque suene a frase 'infocomercial'.
Es un plan muy simple, creado por la organización 'A Complain Free World' (Un mundo libre de quejas), fundada por el pastor Will Bowen, quién en el sermón matutino de un domingo, invitó a su congregación a iniciar este reto de tres semanas.
Es muy simple: No quejarse, no criticar y no contar chismes.
¡¡¡¿¿Te imaginas??!!!
Para probar que su propuesta era seria, Bowen repartió a toda su congregación una pulsera morada para que -en el momento que se sorprendieran en la queja, en la crítica o en el chisme- se cambiaran la pulsera de muñeca -a fin de hacerlo conciente- e iniciaran otra vez el conteo.
Varias de las personas que participaban del reto -y que decían no quejarse demasiado -tomaron conciencia de que lo hacían un promedio de ¡20 veces al día! Contaminación auditiva pura.
Quejarnos se ha convertido en una epidemia. ¿Has notado cómo cuando nos quejamos del tema que sea, lo único que logramos es sentirnos peor? No sirve para solucionar nada...
Solo significa focalizar nuestra atención y energía en las cosas que NO queremos, y no en las que SÍ anhelamos.
¿Por qué 21 días? Porque así como un huevo de gallina tarda 21 días en madurar, también se requiere 21 dias para que el hombre forme una nueva conducta o un hábito.
Y si la crítica la pienso pero no la digo ¿cuenta? No. Sólo si la emitimos.
Quienes lo han logrado reconocen que no es fácil, sin embargo comentan que después de las tres semanas o el poco más que necesitaron, dejaron incluso de criticar con la mente...
La clave es no darse por vencidos.
Te invito a que empecemos a la brevedad, tu lo decides.
No necesitas una pulsera, cualquier objeto que elijas es bueno: puede ser tu reloj, ponerte una piedrita o una moneda en el bolsillo, lo que sea...
El objeto esta al servicio de darnos cuenta que nuestras actitudes y palabras sólo reflejan lo que pensamos.
Qué vida queremos es la pregunta que nos acompañara los 21 dias, recordando que el conteo recomienza cada vez que emitimos una queja, una critica, un chisme.
Los doctores estiman que dos terceras partes de las enfermedades se generan en la mente.
Esta propuesta es una invitacion al cambio en el pensar y en el que y el como nos comunicamos...
Dejar de quejarse, de criticar y de propagar chismes
Dicen que para lograr una meta, es importante hacer el compromiso con alguien, así que en el momento en que escribo esto comienza mi reto y me comprometo contigo, amigo cibernetico, a lograrlo.
Compromete con alguien, transmite esta propuesta, intentemos hacer de nosotros y de este mundo que habitamos, algo mejor.
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16/1/17
El psicoanálisis no es la autoayuda
El psicoanálisis no es la autoayuda
ellitoral.com.-Por Luciano Lutereau
Muchas veces, quienes consultan a un analista afirman cosas del estilo “No puedo arrancar”, “Pierdo el tiempo” y otras frases que exponen el costo que tienen las inhibiciones en la vida cotidiana. Es que éste es un rasgo propio de las neurosis, me refiero a que el deseo se encuentre despulsionalizado. Este aspecto se comprueba en el discurso ordinario con quejas relativas a la falta de “fuerza”, “motivación”, etc.
La manera infructuosa en que los pacientes suelen tratar de resolver estas inhibiciones es por la vía de discursos enfáticos que sostienen que “hay que ponerse las pilas”, “querer es poder” y otras sandeces que, muchas veces, han sido recogidas por los manuales de autoayuda. Que esta orientación es inconducente se manifiesta en el modo en que los consejos que apelan a la voluntad han pasado, en los últimos años, a una consolación que ronda la resignación: “Si sucede, conviene”.
En este punto, la respuesta del psicoanálisis es diversa. En primer lugar, lo que se advierte de manera llamativa en esta posición quejosa es la necesidad de recurrir a una instancia exterior para poder actuar. “Soy hijo del rigor”, dicen algunas personas, que sólo pueden empezar a actuar cuando entran en un tiempo de descuento. Y sin duda es un gran sufrimiento llegar siempre “raspando” o cuando una pérdida es inminente.
En segundo lugar, es notorio que por esta vía el acto quede reducido a un fin exterior, es decir, lo que se hace debe estar subordinado a una finalidad que aparece como un motivo o una justificación. No obstante, los motivos siempre vienen por añadidura, es decir, cuando es preciso asegurar una decisión, por eso nunca nadie logrará actuar en función de conveniencias. De esto, suelen quejarse muchos pacientes, que aunque saben que sería bueno hacer tal cosa u otra... aun así no pueden.
En tercer lugar, esta reducción del acto a un fin exterior expone el núcleo del problema: que nuestros pacientes no pueden actuar por deseo o, mejor dicho, que el deseo no es causa suficiente del acto. En este punto, es que muchas veces nos encontramos con posiciones sintomáticas que es preciso analizar. Por ejemplo, la culpa que eventualmente (y no tanto) produce el deseo. ¿Por qué otro motivo habría que justificar el acto, o tener motivos, sino fuera por la actitud culposa con que se siente que actuar por deseo es algo prohibido?
De acuerdo con esta orientación, la perspectiva del psicoanálisis es diferente a la de aquellas propuestas terapéuticas que buscan incentivar la acción a través de metas o estímulos. Ni recompensas ni castigos propone el psicoanálisis, porque es sabido que eso no conduce sino a más frustraciones e inhibiciones. En todo caso, un análisis empieza cuando alguien acepta el desafío de pensar por qué necesita vivir con un deseo debilitado, y la causa de que su relación con el deber le imponga vivir en el sacrificio. En este sentido, la autoayuda sólo puede dar consejos tan generales como leves, mientras el psicoanálisis apunta al lazo singular que cada uno tiene con su forma de desear.
ellitoral.com.-Por Luciano Lutereau
Muchas veces, quienes consultan a un analista afirman cosas del estilo “No puedo arrancar”, “Pierdo el tiempo” y otras frases que exponen el costo que tienen las inhibiciones en la vida cotidiana. Es que éste es un rasgo propio de las neurosis, me refiero a que el deseo se encuentre despulsionalizado. Este aspecto se comprueba en el discurso ordinario con quejas relativas a la falta de “fuerza”, “motivación”, etc.
La manera infructuosa en que los pacientes suelen tratar de resolver estas inhibiciones es por la vía de discursos enfáticos que sostienen que “hay que ponerse las pilas”, “querer es poder” y otras sandeces que, muchas veces, han sido recogidas por los manuales de autoayuda. Que esta orientación es inconducente se manifiesta en el modo en que los consejos que apelan a la voluntad han pasado, en los últimos años, a una consolación que ronda la resignación: “Si sucede, conviene”.
En este punto, la respuesta del psicoanálisis es diversa. En primer lugar, lo que se advierte de manera llamativa en esta posición quejosa es la necesidad de recurrir a una instancia exterior para poder actuar. “Soy hijo del rigor”, dicen algunas personas, que sólo pueden empezar a actuar cuando entran en un tiempo de descuento. Y sin duda es un gran sufrimiento llegar siempre “raspando” o cuando una pérdida es inminente.
En segundo lugar, es notorio que por esta vía el acto quede reducido a un fin exterior, es decir, lo que se hace debe estar subordinado a una finalidad que aparece como un motivo o una justificación. No obstante, los motivos siempre vienen por añadidura, es decir, cuando es preciso asegurar una decisión, por eso nunca nadie logrará actuar en función de conveniencias. De esto, suelen quejarse muchos pacientes, que aunque saben que sería bueno hacer tal cosa u otra... aun así no pueden.
En tercer lugar, esta reducción del acto a un fin exterior expone el núcleo del problema: que nuestros pacientes no pueden actuar por deseo o, mejor dicho, que el deseo no es causa suficiente del acto. En este punto, es que muchas veces nos encontramos con posiciones sintomáticas que es preciso analizar. Por ejemplo, la culpa que eventualmente (y no tanto) produce el deseo. ¿Por qué otro motivo habría que justificar el acto, o tener motivos, sino fuera por la actitud culposa con que se siente que actuar por deseo es algo prohibido?
De acuerdo con esta orientación, la perspectiva del psicoanálisis es diferente a la de aquellas propuestas terapéuticas que buscan incentivar la acción a través de metas o estímulos. Ni recompensas ni castigos propone el psicoanálisis, porque es sabido que eso no conduce sino a más frustraciones e inhibiciones. En todo caso, un análisis empieza cuando alguien acepta el desafío de pensar por qué necesita vivir con un deseo debilitado, y la causa de que su relación con el deber le imponga vivir en el sacrificio. En este sentido, la autoayuda sólo puede dar consejos tan generales como leves, mientras el psicoanálisis apunta al lazo singular que cada uno tiene con su forma de desear.
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3/5/16
10 formas en que la sicología positiva sí funciona [3-5-16]
10 formas en que la sicología positiva sí funciona
La sicología positiva es una nueva tendencia que ayuda a las personas, grupos y organizaciones a alcanzar una vida más plena y satisfactoria. Tal como lo afirma Marisa Salanova, presidenta de la Sociedad Española de Sicología Positiva, es una “manera más digna de vivir”.
Aunque este es un nuevo enfoque, profesionales sobre salud mental basan su trabajo en sustentos científicos que buscan trabajar en los aspectos positivos de las personas para que logren cierto grado de equilibrio emocional y felicidad.
Gonzalo Hervás, profesor de sicología de la Universidad Complutense de Madrid y cofundador de la Sociedad Española de sicología Positiva, encontró que había una carencia histórica porque los sicólogos detectaban disfunciones, lo que hacía ser pesimistas. Ahora la visión es comprender las bases del bienestar.
Una disciplina reciente y efectiva
El sicólogo estadounidense Martin Seligman, creador de esta disciplina, busco entender los factores que generan, conservan y potencian el bienestar de las personas y demostrar por qué unos son más felices que otros.
De esta manera valora las fortalezas de la persona, sus rasgos actitudes más saludables y las bases que tiene para darle mayor sentido a su vida.
Incluso, el tratamiento es completamente diferente a las terapias tradicionales que centran la atención en los pacientes para que superen sucesos negativos, la ansiedad o depresión, mientras que la sicología Positiva trabaja en aspectos edificantes.
A continuación te dejamos 10 formas que muestran que la sicología Positiva sí funciona y ayuda a las personas a disfrutar de una vida plena, a aprender a sonreír, perdonar, confiar, aceptar, agradecer, regalar, entre muchas otras acciones.
Una mejor versión de ti misma
Estas son algunas recomendaciones de la Maestra Mariana Cubas Montaño, del departamento Sicopedagógico CONTIGO de la Universidad Panamericana de México, para que comiences a disfrutar los beneficios y comprobar que la sicología Positiva sí funciona.
1. Aprende a vivir intensamente
2. Comprende que después de la salud, la paz interior es una fuente de bienestar
3. Valora lo que tienes sin añorar lo que piensas que te hace falta
4. Recuerda que la felicidad está hecha de pequeños detalles
5. Centra tú energía en aquello que puedas controlar y depende exclusivamente de ti
6. Tu felicidad y la que puedes dar a otros debe basarse en tu mundo interior, que es lo único que posees
7. Haz un recuento de tus experiencias, aprende a agradecer, así como de los aciertos y errores
8. Identifica tus fortalezas y desarróllalas en tu vida diaria
9. Establece metas y crear un plan para concretarlas. Visualízate lográndolo y actúa
10. Crea un proyecto en tu vida que te entusiasme y construye mentalmente aquello que deseas atraer
Como lo afirma el sicólogo Mihály Csíkszentmihályi, el grado de bienestar depende de cada uno, no es un tema de mala o buena suerte. Y tú ¿cómo construyes tú propia felicidad?
19/11/15
¡BUENOS DÍAS, HERMOSO LUTO! [19-11-15]
¡BUENOS DÍAS, HERMOSO LUTO!
Cuando se produce una herida emocional, el cuerpo comienza un proceso tan natural como la curación de una herida física, y hay que dejar que el proceso ocurra. Creer en esta capacidad dará lugar a la curación. Has de saber que el dolor se irá y que, cuando se haya ido, serás más fuerte, más feliz, más sensible y más despierto.
CÓMO SOBREVIVIR A LA PÉRDIDA DE UN AMOR
Cuesta toda una vida decirle adiós a muchas cosas. A medida que vayamos viviendo, le diremos adiós a los seres, cosas e ideas queridos. Y al final, le decimos adiós a la vida misma con nuestra muerte. Aprende a decir adiós. Permítete llorar cada pérdida. Lo mismo que con una herida física, el cuerpo tiene su propio ritmo para curarse. El cuerpo te dirá cuándo está curado.
Comprender el proceso de recuperación de una herida emocional es algo valioso (aunque no necesariamente una técnica para acelerar el proceso de recuperación), pero sobre todo es como una garantía para que sepas que, cualquiera que sea la fase en que te encuentres del proceso, todo se desarrolla con normalidad.
Hay tres fases distintas en el proceso de recuperación. Nosotros experimentamos cada una de estas fases independientemente de la pérdida que hayamos sufrido. La única diferencia es la intensidad del sentimiento y la duración. Cuando se trata de una pérdida de poca importancia pasamos por las tres etapas, en cuestión de unos pocos minutos. Pero si se trata de una pérdida muy grande, el proceso de recuperación puede durar años.
La primera fase es la de shock/negación. Nuestro cuerpo y nuestras emociones se vuelven insensibles al dolor. La mente se niega a aceptar la realidad. A menudo, las primeras palabras que proferimos al enterarnos de la pérdida son: "No, no es verdad" o "No, no puede ser".
La segunda fase es la rabia/depresión. La persona o cosa causante de la pérdida nos hace sentir enojados (incluida la persona perdida). A menudo volvemos la rabia en contra nuestra y nos sentimos culpables por lo que hicimos o no (el hecho de querer darle la culpa a los demás o a nosotros mismos no siempre es racional). La fase depresiva de la pérdida es la tristeza que la acompaña a menudo: las lágrimas, el dolor, la desolación. Tenemos miedo de que nunca más volveremos a querer o a ser queridos.
La tercera fase es la comprensión/aceptación. Nos damos cuenta de que la vida sigue, que la pérdida es algo consubstancial a la vida y que nuestra vida puede y será completa sin la presencia de aquello que se perdió. También nos damos cuenta de que, al vivir las dos primeras etapas de la recuperación, hemos aprendido muchísimo acerca de nosotros mismos, que nos hemos hecho mejores personas por la experiencia que hemos adquirido.
Si no nos damos el tiempo y la libertad necesarios para curarnos, una parte de nuestra capacidad para vivir la vida se congela, se vuelve inservible para los grandes sentimientos que parecen gustarnos tanto: felicidad, alegría, contento, amor, paz. El mecanismo que nos hace sentir la rabia y la depresión es el mismo que nos hace sentir la paz y el amor. Si tú rechazas sentir la rabia y el dolor de una pérdida, no estarás en condiciones de sentir cualquier otra cosa hasta que esa parte que hay en ti que los rechaza se restablezca.
En el pasado, quizá negábamos el dolor que nos producía una pérdida (trabajando horas extra, tomando drogas -entre ellas el tabaco y el alcohol-, realizando otras actividades que crearan adicción, o mediante la fuerza de voluntad pura y simple -"¡No pienso volver a sentirme triste por esto nunca más!"-). Si todo eso es cierto, lo más probable es que las zonas que antaño sufrieron alguna pérdida todavía no se hayan recobrado.
Cuando te abres a un mayor aprendizaje acerca de ti mismo, en todas esas zonas se produce un "deshielo", y todos los sentimientos de tristeza, miedo y rabia afloran a la superficie. Si eso pasa, quiérete lo suficiente como para vivir el proceso de curación que en el pasado no te permitiste tener.
No hace falta que sepas en qué consistió la pérdida (lo más probable es que sea una combinación de varias pérdidas a lo largo de muchos años), basta con que en esta ocasión te dejes curarte a ti mismo. En otras palabras, no te interpongas en tu propio camino. Siéntete mal si quieres sentirte mal. Siente el regocijo también. La curación se está produciendo. Una parte de ti que hasta ahora era inservible está siendo reclamada para que en el futuro pueda vivir la alegría.
A veces una pérdida sin importancia puede desencadenar el dolor de una pérdida anterior que todavía no se ha sanado. Te puedes preguntar, por ejemplo, "¿por qué me ha trastornado tanto el rechazo de esa persona? Pero si acababa de conocerla". A lo mejor todo consiste en que la curación de una vieja amistad que perdiste (alguna que significó mucho para ti) está teniendo lugar.
28/7/15
Un estudio muestra que la ira también tiene una finalidad 28-07-2015
Un estudio muestra que la ira también tiene una finalidad
Lo que las personas sienten en un momento dado podría ser clave para lo que esperan conseguir con una tarea
A las personas les gusta descargar sus emociones en la tarea que tienen a mano y esto puede ayudarlas a tener éxito, aún si las emociones no son placenteras, según plantea un informe reciente.
Los individuos se sienten motivados a aumentar su nivel de ira, por ejemplo, cuando esperan completar una tarea de confrontación en la que la ira podría realzar el rendimiento, de acuerdo con un estudio publicado en la edición de abril de Psychological Science. Y alcanzar ese estado mental parece ayudar.
Psicólogos de la Universidad de Stanford y del Boston College pidieron a los participantes del estudio que usaran un videojuego de confrontación (un videojuego de acción en primera persona en el que el objetivo primordial era acabar con los enemigos) u otro no de confrontación (un juego en el que los jugadores guían a una camarera en la atención a los clientes). Los participantes del estudio luego calificaron el nivel al que deseaban involucrarse en diferentes actividades antes de usar el videojuego.
Los participantes preferían las actividades que los sacaban de sus casillas (como escuchar música que indujera a la ira, recordar eventos del pasado en los que estuvieron enojados) cuando planeaban realizar una tarea de confrontación, hallaron los investigadores. Por el contrario, los participantes preferían actividades más placenteras cuando esperaban hacer una tarea que no fuera de confrontación.
Los participantes enojados se desempeñaron mejor que los del otro grupo en el videojuego de confrontación en el que aniquilaban a soldados enemigos. Sin embargo, no lo hicieron mejor que el otro grupo cuando usaron el videojuego que no era de confrontación, el de atención a clientes.
"Estos hallazgos", escribieron los autores", demuestran que lo que las personas prefieren sentir en cualquier momento dado podría depender, en parte, de lo que puedan conseguir con ello".
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